Inventario de dependencia emocional

Inventario de dependencia emocional

Escala de dependencia emocional

Antecedentes: Tanto la adicción al ejercicio (AE) como la dismorfia muscular (DM) implican principalmente la práctica compulsiva de ejercicio físico y se clasifican como adicciones conductuales en diferentes líneas de investigación. Este tipo de adicciones son frecuentemente comórbidas con otras patologías adictivas, como la dependencia emocional (DE), que está estrechamente relacionada con el apego infantil. Este estudio se presenta para abordar la escasez de investigaciones que relacionen la EA y la DM con otras adicciones conductuales. Los objetivos son analizar las diferencias de sexo encontradas en la dependencia emocional, las dimensiones de apego, la EA y la DM; analizar la asociación entre la EA y la DM y otras adicciones conductuales, como la dependencia emocional y las dimensiones de apego; y analizar el posible papel que juega el apego infantil en la mediación de la interacción entre la dependencia emocional y la EA y la DM.
Algunos estudios muestran que existe una asociación entre la EA y la DM. Por ejemplo, Cafri et al. (2008) encontraron que las personas con DM mostraban una mayor insatisfacción muscular, comprobación de la apariencia y más dependencia del culturismo. Por su parte, Babusa et al. (2015) confirmaron que las personas con DM mostraban los niveles más altos de EA, haciendo ejercicio durante más tiempo y con más frecuencia en comparación con las personas sin DM o con factores de riesgo moderados. Olave et al. (2019) encontraron que cuando la DM aumentaba, había mayor riesgo de EA, lo que favorecía la insatisfacción muscular y la exacerbación de la DM.

Dependencia emocional

IntroducciónDesde las teorías de Darwin [1] y James [2], se han propuesto varias teorías de emociones discretas [3, 4, 5, 6]. Se han obtenido pruebas de conjuntos de emociones discretas a partir de la investigación de las expresiones faciales y otras expresiones conductuales, así como de la estimulación cerebral directa de animales no humanos. Sorprendentemente, estos avances empíricos no se han encontrado con avances en la medición de las emociones discretas a través de cuestionarios de autoinforme. En cambio, el método dominante para evaluar el afecto autodeclarado es a través de cuestionarios destinados a evaluar amplias categorías de afecto positivo y negativo. La investigación que se presenta en este artículo tiene como objetivo proporcionar una nueva medida de las emociones discretas que se puede utilizar para evaluar múltiples emociones de estado. Esto ayudará a mejorar nuestra capacidad de medir la experiencia subjetiva de las emociones, lo que contribuirá a comprender no sólo las reacciones emocionales, sino también los procesos emocionales que subyacen a gran parte de nuestros procesos cognitivos y sociales y a nuestras respuestas conductuales.

Escala de dependencia interpersonal

La inteligencia emocional (IE) se define a menudo como la capacidad de percibir, utilizar, comprender, gestionar y manejar las emociones. Las personas con un alto nivel de inteligencia emocional pueden reconocer sus propias emociones y las de los demás, utilizar la información emocional para guiar el pensamiento y el comportamiento, discernir entre los distintos sentimientos y etiquetarlos adecuadamente, y ajustar las emociones para adaptarse a los entornos[1]. Aunque el término apareció por primera vez en 1964,[2] ganó popularidad en el exitoso libro de 1995 Inteligencia emocional, escrito por el periodista científico Daniel Goleman. Goleman definió la IE como el conjunto de habilidades y características que impulsan el rendimiento del liderazgo[3].
Se han desarrollado varios modelos para medir la IE. El modelo de rasgos, desarrollado por Konstantinos V. Petrides en 2001, se centra en el autoinforme de las disposiciones conductuales y las habilidades percibidas[4] El modelo de habilidades, desarrollado por Peter Salovey y John Mayer en 2004, se centra en la capacidad del individuo para procesar la información emocional y utilizarla para navegar por el entorno social[5] El modelo original de Goleman puede considerarse ahora un modelo mixto que combina lo que desde entonces se ha modelado por separado como IE de habilidades y IE de rasgos. Las investigaciones más recientes se han centrado en el reconocimiento de las emociones, que se refiere a la atribución de estados emocionales basados en observaciones de señales visuales y auditivas no verbales[6][7] Además, los estudios neurológicos han tratado de caracterizar los mecanismos neurales de la inteligencia emocional[8][9].

Psicología de la dependencia emocional

Recientes hallazgos empíricos sugieren que la dependencia del alcohol se caracteriza por una mayor sensibilidad a la injusticia durante las transacciones sociales. El presente estudio fue un paso más allá y se propuso determinar si este nivel anormal de sensibilidad a la injusticia se ve subrayado por una mayor reactividad emocional. Veintiséis individuos con abstinencia reciente de alcohol (AD) y 32 controles realizaron un juego de ultimátum (UG), en el que los participantes tenían que responder a ofertas de «tómalo o déjalo», que iban de justas a injustas y eran hechas por un proponente ficticio. El estado emocional se registró durante la presentación de las ofertas del UG y se indexó mediante la amplitud de la respuesta de conductancia de la piel (SCR). Los resultados mostraron que los EA decidieron rechazar las ofertas injustas con más frecuencia que sus controles, confirmando datos anteriores. La proporción de ofertas injustas rechazadas estaba correlacionada con la SCR, en el grupo de EA pero no en el de control. Este hallazgo sugiere que la decisión de aceptar o rechazar ofertas injustas de UG está influenciada por la actividad de excitación-afectiva en la EA, pero no en los controles. El aumento de la reactividad emocional puede haber llevado al EA a castigar al proponente en lugar de actuar como un agente económico racional. Una implicación de estos resultados es que la EA podría tener dificultades para hacer frente a situaciones injustas provocadas por las interacciones sociales. Se necesitan estudios futuros para examinar si la reactividad emocional y conductual a la injusticia durante la UG podría afectar al consumo de alcohol y a la recaída en la EA.

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